Hoje o Golpe Chileno Completa 39 Anos

Hoje, 11 de setembro, descomemora-se o aniversário de 39 anos do golpe chileno que derrubou Salvador Allende sob a liderança de Augusto Pinochet. Diversas manifestações tomam conta da América Latina.

A solidariedade entre os países do Cone do Sul que foram vítimas da repressão é cada vez mais engajada na luta por Justiça de Transição. O pouco conhecimento que já se tem sobre a Operação Condor nos dá uma pequena mostra de que as ditaduras não tinham fronteiras. Nossa militância também não há de ter.

Para se ter ideia da relação que se estabeleceu entre as repressões, documentos secretos do Itamaraty, atualmente disponíveis no Arquivo nacional, revelam que o Brasil tinha conhecimento do golpe chileno mais de um mês antes dele acontecer. É  o que mostra a reportagem de Najla Passos publicada no Carta Maior (http://www.cartamaior.com.br/templates/materiaMostrar.cfm?materia_id=20577).

O Chile, em outros tempos, acolheu diversos exilados políticos brasileiros. Nossas histórias se cruzaram na repressão e nossa militância continua conectada na busca por avanços democráticos.

No Rio Grande do Sul, o “Comitê pela Memória, Verdade e Justiça: Pelotas e Região” propõe uma atividade chamada “Outro 11 de Setembro”:

Em Porto Alegre, o Comitê Carlos de Ré, em parceria com o Sindbancários, Cine-Bancários, Sintrajufe e Sul21, organizou uma mostra de cinema, uma exposição fotográfica, uma mesa de debates e um sarau chileno. Tudo com entrada franca, a ser realizado no Sindbancários (General Câmara, nº 424/ Centro).

A mesa de debates, às 19h, contará com a presença de Ubiratan de Souza, Raul Ellwanger, Flávio Koutzii e Carlos Zanzi (Chile).

Em memória, publicamos abaixo o último discurso de Salvador Allende.

O ÚLTIMO DISCURSO DE ALLENDE*

Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las antenas de Radio Magallanes.

Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas un castigo moral para quienes han traicionado su juramento: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, y que también se ha autodenominado director general de Carabineros.

Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores:

¡Yo no voy a renunciar!

Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.

Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo.

En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, crearon el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo a ustedes, sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios clasistas que defendieron también las ventajas de una sociedad capitalista.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero que trabajó más, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder.

Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

Fonte: EBC (http://www.ebc.com.br/cidadania/2012/09/ultimo-discurso-de-salvador-allende)

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